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ENTROPÍA: LA CARA OCULTA DE LA LUZ

"Una sola palabra: entropía. Todo lo que nace muere. Cuando nacemos empezamos a morir. Yo llevo 94 años viviendo, es decir, 94 años muriéndome. Es un proceso vital" (José Luis Sampedro ).

 

La entropía es la medida del desorden, un concepto que viene de la física, pero que se aplica en todas las facetas de la vida y de la ciencia. Según el profesor Kevin Knuth, más exactamente, es una medida de la incertidumbre,( por eso se confunde con el desorden, porque un sistema desordenado siempre es una gran incertidumbre). En psicología hace referencia a la cantidad de incertidumbre que hay en nuestra vida y explica por qué ésta, con el tiempo, siempre parece volverse más complicada y no menos.

 

Y, por supuesto también hay entropía en la luz.

 

Si queremos poner en un aprieto a un físico, pidámosle que conteste en pocas palabras a la siguiente pregunta: ¿qué es la luz? Unos responderán que es un conjunto de partículas llamadas fotones. Otros, que son ondas que viajan por el espacio. Ambas respuestas son válidas. La luz  conlleva una dualidad en su naturaleza: es onda y partícula a la vez. La postulación de esta dualidad  le valió a Albert Einstein un premio Nobel en 1905. Y este dimorfismo incluye precisamente el concepto, desconocido para casi todos, e intrínsecamente ligado a la esencia de la luz que es la  entropía, que en este escenario asociaríamos al cambio, a lo variable, lo fugaz en definitiva.

 

Porque  al igual que la luz es onda y partícula a la vez , también es energía y entropía.

 

Y esa ENTROPÍA, CARA OCULTA DE LA LUZ, es el leitmotiv de esta exposición.

Este proyecto surge como un viaje del autor a la búsqueda de esa entropía oculta en la luz . El trabajo artístico se desarrolla como  un proceso evolutivo de su colección PLANOS DE LUZ, dando lugar a  sus 2  series más recientes: REFLEJOS de LLUVIA y REFLEJOS SOBRE CARTELES.

 

En la primera etapa, su  serie PLANOS DE LUZ , Gonzalo, armado con esta particular percepción que da ver la vida iluminada por la bombilla roja de un laboratorio fotográfico, sale persiguendo esos dibujos lumínicos, esas vidrieras que el sol proyecta en cualquier rincón de cualquier calle. La textura de una pared vieja y desconchada es el lienzo perfecto donde conviven ventanas reales con otras, ilusorias, creadas por esos planos luminosos. Su impredecible aparición y desaparición con el solo movimiento de alguien que cierra o abre una puerta o un balcón presenta la luz desde un punto de vista nuevo y sorprendente, visible tan fugazmente a nuestros ojos que solo el objetivo de una cámara puede capturarla. PLANOS DE LUZ es el trabajo de una década deambulando por rincones de multitud de ciudades, reconociendo y apresando esos destellos luminosos que tan bien define Gustavo Cerati:

 

"Cuerpos de luz, corriendo en pleno cielo, cristales de amor amarillo".

En su segunda y tercera etapa en este viaje, Gonzalo va aún más allá buscando la fugacidad en sus imágenes, la incertidumbre luminosa, esa entropía de la luz.  Y surgen así las series REFLEJOS DE LLUVIA y  REFLEJOS SOBRE CARTELES.  En REFLEJOS DE LLUVIA, segundo parada de su periplo creativo ,  las superficies en las que descubre esas sombras breves no son ya estáticas ni permanentes, sino efímeras y temporales: un remanso de agua de lluvia en la acera, o el brillo de un escaparate iluminado por el sol. Reflejos de edificios o anónimos transeúntes se hacen presentes en la superficie de un charco, para disolverse segundos después. Finalmente en REFLEJOS SOBRE CARTELES, tercer y último paso de este ciclo, todo se vuelve todavía más ilusorio, más irreal: son reflejos  de otros reflejos: espejismos que se muestran en carteles anunciando una fantasía, un deseo o un paraíso inexistente y que a su vez reverberan en otras superficies volátiles e inconsistentes , como el cristal de la ventana de un coche, un escaparate... Todo un mensaje de transitoriedad ficticia e ilusoria y de fragilidad que es lo que busca transmitir el autor en estas obras. Partículas que se vuelven  luz y se desvanecen de nuevo en energía., esa  ENTROPÍA o CARA OCULTA DE LA LUZ. Desorden e incertidumbre. En  definitiva, la porción más mágica de su naturaleza.

 

"Destellos calientes en medio de la ciudad fría y marchita. Resplandores de vida, de magia" (Victoria Schwab).

 

La palabra también tiene su lugar en esta exposición. Fragmentos y frases de grandes autores (y otros anónimos , no tan grandes) contribuyen a potenciar la expresividad y capacidad de conexión de la imagen con el observador, intensificando y completando la experiencia del mismo en la contemplación de la obra.

 

Esta exposición muestra al Gonzalo Ortiz más abstracto y heterodoxo. No solo conceptualmente, también en su técnica fotográfica. Elige la fotografía digital, una tecnología acorde con el carácter inmaterial y momentáneo de su motivo. Ideal para dar nitidez a esas luminiscencias, y transformar una sombra huidiza en algo tangible, consiguiendo atrapar en la foto a un ser corpóreo, y volverlo real. Aquí el color es fundamental: ¿Que es un reflejo sin su color?. Pero siempre sin falsear la imagen, no hay montaje ni diseño gráfico en estas fotos. Lo que se ve es lo que hay. Muchas veces más sorprendente y asombroso que cualquier visión que podamos crear.

 

Por favor, sumérjanse en la magia de esta muestra y acompañen al autor en su viaje a la búsqueda de la ENTROPÍA, esa cara oculta de la luz, retratada ya para siempre en las formas y colores de sus fotografías.

REflejos de lluvia, plaza de Callao
PL Leon.
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